Escucho mi panza crujir del hambre de la una del mediodía. Todas mis articulaciones aflojándose y el ruido de mis pies al girar. El silbido que queda en mi garganta después de otra aburrida toz seca y también unas viejas que pasan caminando hablando de cosas poco serias. Una canción que desde que me levanté no paro de escuchar y narices resfriadas que les cuesta respirar. Escucho muchas voces que hablan juntas y no distingo que dicen; pero se ríen y aplauden y cada tanto gritan intentando resaltar. También un pibe golpeando el banco de al lado (es obvio que lo hace a propósito). Escucho un bostezo profundo que me da más sueño que antes y un último silencio que se rompe por incómodo.
viernes, 16 de mayo de 2008
Sonidos en taller-
Escucho mi panza crujir del hambre de la una del mediodía. Todas mis articulaciones aflojándose y el ruido de mis pies al girar. El silbido que queda en mi garganta después de otra aburrida toz seca y también unas viejas que pasan caminando hablando de cosas poco serias. Una canción que desde que me levanté no paro de escuchar y narices resfriadas que les cuesta respirar. Escucho muchas voces que hablan juntas y no distingo que dicen; pero se ríen y aplauden y cada tanto gritan intentando resaltar. También un pibe golpeando el banco de al lado (es obvio que lo hace a propósito). Escucho un bostezo profundo que me da más sueño que antes y un último silencio que se rompe por incómodo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario