sábado, 8 de noviembre de 2008

Aquella vieja historia.

Se delata la tensión en el momento que la moto arranca y por el retrovisor nos sonreímos. Yo me río del tiempo y vos de mi(s) miedo(s) que hacen tanto ruido. Queres callarlos. Entonces acaricias mi piel y decís tranquila vamos a ir despacio. Y la moto avanza y no frena hasta alguna esquina nueva donde la tensión se vuelve insostenible y los orgullos chillan por desquitarse.
Y de paso ese instante que nos encontramos a un centímetro de distancia, que las conversaciones se dan por terminadas y que tu mano esta sobre mí; en el que frenamos y juntos nos burlamos de tantas cosas.

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