jueves, 9 de octubre de 2008

Error.

El palo cae del árbol de la última rama que casi toca el cielo. Al palo lo piso yo que vengo de tropezarme con la piedra que se desgarró de la montaña porque los años le pasaron por encima (A mi también).
La piedra golpeó mi cabeza, que gritó del dolor, y me enseñó que detenerse tiene todavía algún encanto. El palo se cruzó en mi camino y me hizo tambalear al borde del precipicio. La altura me abrió los ojos y de un salto me devolvió al pasto, desde donde observo a la última rama del árbol que casi toca el cielo mientras cae el palo. Y sin querer repetir la historia, doy un paso al costado.

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