lunes, 20 de octubre de 2008

Volver.

Llorando la penas una por una, cada lágrima nace de tu herida.
Se arropa el dolor que surge del despojo y aquella boca escupe algún perdón que se ensangrienta de orgullo.
Se espera una respuesta y se recibe el golpe con los brazos abiertos.
Tengo miedo de volver a abrazar tu mano.
Cruzando las fronteras nos espera el impacto.

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