Sujeté su mirada como si se estuviera a punto de caer.
Le atajé el suspiro y se lo devolví.
¿Qué pasa?- Me preguntó.
Hacía mucho frío.
Yo temblaba.
Nuestra ropa estaba tirada.
Éramos piel
Yo temblaba y Él me miró.
Seguimos siendo indestructibles, ya lo sé.
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