jueves, 31 de julio de 2008

Buenos Aires

Sobre un nuevo sol, Buenos Aires baila y se limpia de sus pecados. La ciudad se tiñe hasta pasar desapercibida.
Quiere dejar de brillar.
Buenos Aires bajo la cuenta regresiva, abre las fronteras a las nuevas ideas que no sirven para nada.
Pierde sus colores y se sumergue en ese gris que llamamos nostalgia.
Se seca hasta volverse insulsa.
Desagastada. Convertida en poca cosa.
Buenos Aires sin pecados no tiene el mismo encanto.

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