
Mía es sesenta y dos días de sensaciones nuevas.
En su mano derecha ata una cinta roja.
En su mirada paz y en su tamaño, ternura.
Mía es un mundo nuevo que se adapta al nuestro sin quererlo.
Por eso Mia sueña y se despierta llorando
para descargar la bronca de ser otro más en un lugar
que, sabemos, no llega a ningún lado.
Y sin embargo, gira.
En su mano derecha ata una cinta roja.
En su mirada paz y en su tamaño, ternura.
Mía es un mundo nuevo que se adapta al nuestro sin quererlo.
Por eso Mia sueña y se despierta llorando
para descargar la bronca de ser otro más en un lugar
que, sabemos, no llega a ningún lado.
Y sin embargo, gira.





