jueves, 28 de agosto de 2008

Río

Estábamos ahí sin querer.
Sin embargo, nos complementábamos.
Yo era el río y vos las ganas de tirarlo todo.
Lograbamos el equilibrio.
Éramos una buena suma.
Hasta que el resultado dió tres
y fue necesario aprender a restar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

el complemento perfecto ya no era como antes.
uno mas uno, esta vez dio 3.
sus ganas de tirarlo todo, fueron saciadas en tu rio y en el otro.
y ese todo tirado, fue aquel complemento exacto que se supo tener.
y de ese todo, ya no queda nada-