Perdiste la magia y el encanto que me hacía sonreir- Ya me dí cuenta.Ibamos en el auto. Frenaste en el semáforo de esa esquina y buscaste la hora en el celular. Yo giré la cabeza para tu lado y te observé sin querer. Un segundo y caí. Desde el pelo hasta los pies, estabas vacío. Quise bajarme. Era imposible disimular la alegría del ya no más. Hice alguna mueca absurda y me respondiste con una carcajada franca. Qué pasa? preguntaste con la sonrisa todavía entre los dientes. Nada, arranca.

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