Llueve en donde no estás y en donde estás.
Cuando te vas, cuando nos vamos, cuando nos vemos ir.
Llueve cuando no te tengo, cuando te tengo, cuando no te debería tener.
Llueve en los domingos, en las tarde de sol.
Llueve en el invierno que pasó, en el verano que llenabas,
en el otoño y en la primavera que grita acompañada..
Llueven las canciones y los abrazos que vaciamos.
Llueve en espacios cerrados y en espacios abiertos.
Llueve adentro mio, adentro de personas que no sienten y afuera de esas que sienten demasiado.
Llueve en esa esquina donde una vez me diste la mano. En esa otra donde una vez te grité algunas cosas y después se largó a llover.
Lluevo yo.
Lloves vos.
Llueve y lloro.
Llueve la noche. La tristeza. La nostalgía.
Llueven los finales.
Los días que faltan y los que vendrán.
domingo, 28 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
Tocando celestes.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Bronca.
Sí, bronca que me agarra de repente y me vuelve impulsiva.
"Por qué tenés bronca Rocío?"
Tengo bronca porque sí.
Porque no aguanto la noche y los jueves de nada.
Porque hace frío y es Septiembre y ya no debería hacer frío.
Tengo bronca porque quiero.
Porque me dan ganas de tener bronca.
Porque me dan ganas de tener bronca.
Porque ya te dije que la soledad y el invierno no combinan
y vos todavía no lo escuchaste.
Tengo bronca porque se acerca el final y odio las cuentas regresivas.
Esperemos que la primavera no se preste a gritos de desequilibrios
y por fin entre tantos saltos, caminemos por el mar.
Otro sueño de despedida.
Qué raro encontrarlo en la esquina. Qué raro encontrarlo acá. De la mano, como siempre, unas palabras (perdón y te prometo que nunca más) y estaba todo arreglado.Sin embargo, segundos y de un pestaneo en el puerto. Le grite que no se fuera y de la sonrisa tuerta pasó al llanto y me explicó que no podía más. Se subió otra vez a ese barco que no nos gusta y mirandome al partir dijo "nos vemos pronto rubia, porque el tiempo pasa rápido".Y así con el movimiento que marcaban las olas en el agua, me desperté mareada y con la sensación de querer todavía un poco más.
martes, 16 de septiembre de 2008
Verbos modelo.
Amar------------ Temer----------- Partir
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lunes, 15 de septiembre de 2008
EL
Respira la tranquilidad de saberse bueno, con cuidado de no morirse.
Confirma su fe en el invierno terminado tras el infinito deseo de seguirlo:
imperturbado, hueco y turbio hasta lo inmoral.
Confirma su fe en el invierno terminado tras el infinito deseo de seguirlo:
imperturbado, hueco y turbio hasta lo inmoral.
Niñez.
como caigo gota.
Canta el niño
en silencio con su sombra.
Desnuda la distancia
astuta de dolernos
mientras yace el sueño
arrodillado frente al mar.
en silencio con su sombra.
Desnuda la distancia
astuta de dolernos
mientras yace el sueño
arrodillado frente al mar.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Tiempos mejores.
Mirá el río.
Crucemos las fronteras.
Allá estaríamos, ves?
En esa esquina hay un abrigo.
En ese rincón, una ilusión.
Escuchá la música..
perdamonos que todavia hay tiempo.
No me sueltes la mano.
No te das cuenta que la noche nos abruma?
Sentí el frío en la piel.
La niebla del invierno que ya se quiere despedir..
para llegar a tiempos mejores.
Crucemos las fronteras.
Allá estaríamos, ves?
En esa esquina hay un abrigo.
En ese rincón, una ilusión.
Escuchá la música..
perdamonos que todavia hay tiempo.
No me sueltes la mano.
No te das cuenta que la noche nos abruma?
Sentí el frío en la piel.
La niebla del invierno que ya se quiere despedir..
para llegar a tiempos mejores.
lunes, 8 de septiembre de 2008
viernes, 5 de septiembre de 2008
Levántate.
A veces es el vacío ante el que caigo que me hace dudar si todavía estás acá. Si respiras. Si sentís. Si sos cierto y si todavía queda algo. Es que la locura ya no te hace bien. Te desdibuja y te hace perder aún más tu gracia. Mancha tu transparencia. Te llena de barro y así te deja. Mira tu autorretrato.
Siente los pies sobre la arena.
Cae lentamente.
Levántate;
Que no hay vacío ni locura imposible;
Sólo hay que proponerselo.
Bosque.
El camino no era largo, si no constante.
Servía de refugio, escuchaba mis penas.
La inmensidad era toda mía; el silencio incógnito, las figuras de óleo y el viento que me perdonaba por gritar. La naturaleza desordenada, el verde y la sequía que marcaba mis pasos en el camino de tierra. Era todo, todo mío.
martes, 2 de septiembre de 2008
lunes, 1 de septiembre de 2008
Un domingo, la lluvia y otra vez la misma historia.
Era domingo y llovía. Sí, ya sé que te conté esta historia miles de veces pero escuchala una vez más, sabes que nunca es igual.
Era el último domingo del verano. De ahí me viene la bronca, la nostalgia que crece, el odio acentuado. Uno se da cuenta que las cosas no vienen bien. Que las palabras ya no se comparten y ni hablar de los besos ni de la pasión. Pero sin embargo, la ceguedad y la negación saben muy bien trabajar la mente del ser y así seguia yo: en el medio y sin hablar.
Todavía hoy me duelen las fotos y los pedazos de recuerdos, es cierto. Pero es distinto. Desde el principio lo fue.
Ese día elegí escapar como siempre. Y aunque ese domingo donde todo parecía despedirse prefería ir a ningún lado, la calle y la lluvia no combinaban y no quería sentirme más abrumada. No había palabra que me ayudase. Ni tiempo, ni abarazos ni desahogos. Porque era domigno y llovía. Sí, ya sé que te conté esta historia miles de veces pero escuchala una vez más, sabes que nunca es igual..
Era el último domingo del verano. De ahí me viene la bronca, la nostalgia que crece, el odio acentuado. Uno se da cuenta que las cosas no vienen bien. Que las palabras ya no se comparten y ni hablar de los besos ni de la pasión. Pero sin embargo, la ceguedad y la negación saben muy bien trabajar la mente del ser y así seguia yo: en el medio y sin hablar.
Todavía hoy me duelen las fotos y los pedazos de recuerdos, es cierto. Pero es distinto. Desde el principio lo fue.
Ese día elegí escapar como siempre. Y aunque ese domingo donde todo parecía despedirse prefería ir a ningún lado, la calle y la lluvia no combinaban y no quería sentirme más abrumada. No había palabra que me ayudase. Ni tiempo, ni abarazos ni desahogos. Porque era domigno y llovía. Sí, ya sé que te conté esta historia miles de veces pero escuchala una vez más, sabes que nunca es igual..
Escape.
El viejo levantó los papeles que todavía irradiaban bronca, guardó los álbumes de fotos que olían a humedad y cerró la valija. Eran las seis menos cuarto en Buenos Aires y la ciudad se estaba despertando.Fue hasta el cuarto, donde en el fondo del placard estaba su abrigo, y besó a su mujer en la frente. Apoyó una carta sobre la mesita de luz y trató de no hacer ruido al cerrar la puerta (Cuarenta y cinco años a su lado no merecían nada menos).
El taxi lo estaba esperando afuera. "A donde vamos señor?" "A donde usted quiera" respondió el viejo y le pidio que subiera el volúmen de la radio.
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