jueves, 18 de septiembre de 2008

Otro sueño de despedida.

Qué raro encontrarlo en la esquina. Qué raro encontrarlo acá. De la mano, como siempre, unas palabras (perdón y te prometo que nunca más) y estaba todo arreglado.Sin embargo, segundos y de un pestaneo en el puerto. Le grite que no se fuera y de la sonrisa tuerta pasó al llanto y me explicó que no podía más. Se subió otra vez a ese barco que no nos gusta y mirandome al partir dijo "nos vemos pronto rubia, porque el tiempo pasa rápido".Y así con el movimiento que marcaban las olas en el agua, me desperté mareada y con la sensación de querer todavía un poco más.

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