
Es la justicia injusta, los hospitales enfermos y las escuelas sin gas ni techo. Son los nenes que lloran de hambre, la basura revisada, y los vecinos que gritan por la noche. Son los aviones que no despegan y las góndolas, reflejo de los estómagos, vacías. Son las cartas que no llegan, los viejos del pami congelados, y el sesenta transpirado a las seis de la tarde. Son la falta de pequeñas cosas, y el cielo que de tantos edificios ya no se ve.

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