lunes, 14 de abril de 2008

Ganas de no hacer nada más que encerrarme en un cuarto más negro y oscuro que este y cegarme; no tener que mirar, no escuchar, no tener que contarte ni como estoy ni que me pasa realmente. No revisar sobres ni encontrar posibles cambios. No escuchar la palabra divorcio ni eso que dicen régimen de visitas. Hoy prefiero atarme a ese pedazo de historia que conozco, antes que pararme frente al mañana, que puede ser cualquier cosa. Llorar hasta ahogarme; pero siempre con los ojos cerrados (No sea cosa de ver la realidad).

Che, no será tiempo que volvamos a ser tres?

No hay comentarios: