La ira perfecta y el odio con el que a veces me mirabas;
representándonos.
Esos insuperables ataques de histeria que brillaban mejor en la noche;
persiguiéndonos.
Tus mejores besos, los desprevenidos y tus objetivos, los imposibles;
consumiéndonos.
Un vos que no existe, y si existe no lo tengo acá conmigo.
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