
Recibe la emoción con demora, y ríe con frío, congelando su sonrisa eternizada. Así golpean sus cabezas, cayendo bajo. Ahogados, queriendo respirar su aire (su mierda)- se pierden en un vagón con una sensación apretada en el pecho. Ahí hay un cajón de sonidos que nadie escucha pero todos anhelan. La situación se va volviendo violenta y juntos tiran de una soga sin color. Derrepente alguien corta el cable y el fruto cae sin atarse a un dueño.
Así, poco a poco, las honomatopeyas del silencio resurguen y ellos permanecen en stop.

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