viernes, 11 de abril de 2008

Sábado


La tristeza de aquellos sinplanes,
la velocidad, las luces y el ruido visten a la noche de sábado,
que apurada pasa en una agenda como si nada.
Imprevista y húmeda.
Carente de sueños pero llena de imaginación,
con motivos para festejar o no,
Buenos Aires brilla como si fuera única
o también se rompe en desolación

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