Encerrado el mar entre paredes, ya no queda más que hacer.
Las noches pasan sin nosotros, que con poca magia, nos rendimos a perdernos en el camino de las palabras gastadas y los recuerdos trillados.
Ayer, las ganas y los sueños. Ahora la ausencia y la pena de ya no mirarte tanto.
Lo intocable tocado, y lo subersivo a la transformación.
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