Es un cuarto negro donde la luz no se filtra por ningún agujero y cada rincón huele mal.La niñez se refleja en la sombra de aquella mujer inventándose, los recuerdos tapizan las paredes y las ideas son la necesidad permanente.
El aire se llena de utopías que complican más el camino a la salida.
La mujer esta parada en el medio del cuarto que por oscuro la asusta.
El vidrio se empaña por la niebla húmeda del invierno entrante y las lágrimas, seducidas por el vicio, humedecen los pies descalzos.
El frío es una cosa más que duele y el vértigo es inaguantable.
La mujer ya no sabe qué llorar y se desvanece convencida de estar sostenida.
Ya es demasiado tarde: su cuerpo choca contra el piso.
La noche consumió los abrazos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario