jueves, 17 de abril de 2008

Un tren que va a ningun lado-

Todos deshabitamos el andén y nos subimos al mismo tren.
(una muestra más de la ciudad que nos consume).
El olor a humo es automático, y ese asco ya es habitual.
Me acostumbré a las puertas que no cierran y a los viejos que te chocan cuando pasan.
Lo que no entiendo es porque vamos tan lento
y viajamos al revés.

1 comentario:

Anónimo dijo...

todavia no entiendo bien como funcionan estas cosas jaja. gran economia mundo, gran.
te quiero loca